El viento soplaba
en lo alto y hacía silbar delicadamente las hojas de las copas de los árboles
de aquel bosque, a nuestro parecer cantándonos. La madera de los troncos
lentamente crecía, dibujando en su piel, sin que fuéramos conscientes y entre
la arboleda asomaban pequeños insectos voladores que huían, resguardándose. La
pureza de los olores que viajaban desde su origen llegaban a nuestra nariz,
convirtiéndonos en privilegiados por percibirlos. Y el frío nos arropaba con su
manto. El follaje caía suavemente, en una dulce melodía que hasta la naturaleza
podía escuchar. A nuestros pies las flores salvajes bailaban a la par que deslumbraban
por su belleza, como las malas hierbas, con las que convivían en paz, llenando
de vida el suelo. Incluso la fina arena del camino avanzaba rondando con
nosotros, como si no quisiera perderse ni un detalle de nuestra historia.


Era perceptible
incluso el sutil movimiento de las oscuras nubes sobre nuestras cabezas, que
dejaban caer multitud de diminutas gotas de lluvia, que corrían por el cielo,
hasta enredarse en nuestros dedos. Los cuales juntos también se movían, en
eternas muestras de cariño. El feroz viento alzaba al aire nuestros cabellos, haciéndolos
volar y agitaba brutalmente nuestras prendas, tratando de arrancarlas. Mientras
las lágrimas, de nuestros ojos y del cielo, descendían por nuestro rostro,
acariciándonos las mejillas.
Nuestras miradas
viajaban, de la belleza descrita, a la belleza de la otra. Pues todavía más
movimiento residía en nuestras almas, cuyos corazones latían con fuerza,
probablemente imparables si no fuera porque éramos humanos. Un huracán de
fuertes e incontrolables emociones poblaba nuestra humana piel, haciendo
temblar a cada mísera célula que residía en nosotros. Y en nuestra poderosa mente,
a cada segundo millones de ideas pasaban, tantas como los sueños donde estábamos
todas las noches. Que eran agitadas, como esta, donde el feroz y valiente movimiento
de la naturaleza que nos rodeaba, no era más que un reflejo del nuestro propio.
Comentarios
Publicar un comentario